En su investigación del sonido original y tras explorar las sinfonías de Beethoven y el universo de Mendelssohn, el maestro Savall regresa a L’Auditori para acercarnos a una de las obras fundamentales del romanticismo germánico: Un réquiem alemán, de Johannes Brahms. En un contexto de creciente laicismo, el compositor de Hamburgo se aproxima a una espiritualidad que va más allá del hecho religioso, a pesar del trasfondo protestante de esta espléndida pieza simfónico-coral. La velada se complementa con la Canción del destino ( Schicksalslied, op. 54) del mismo compositor. Se trata de una breve y destacada pieza para coro y orquesta, estrenada en 1871 y basada en un poema de Friedrich Hölderlin. La obra contrapone el alegre destino de los seres celestiales y el doloroso e inquietante destino de los humanos.