Ver video Assembly Hall , creación de la coreógrafa Crystal Pite y el dramaturgo Jonathon Young para su compañía Kidd Pivot, despliega una peculiar alegoría sobre el sentido de comunidad. La obra se desarrolla en una sala de actos local, en la que un grupo de aficionados a recrear obras medievales se reencuentra para su reunión anual: la cuenta atrás es implacable, los gastos aumentan, los miembros disminuyen y la asamblea corre el riesgo de desaparecer. Es en este contexto donde Pite teje un universo íntimo y mítico, que fluye entre el argumento ordinario y la fantasía heroica y cómica. Los ocho personajes, interpretados por bailarines de Kidd Pivot, alternan entre debate burocrático y encarnaciones fantásticas: armados con armadura, se convierten en caballeros, doncellas y figuras legendarias en una coreografía que alterna entre el presente y un pasado idealizado. El uso del texto no es convencional: las voces que escuchamos son grabaciones dramáticas que los bailarines sincronizan con precisión labial y corporal. Este recurso crea una especie de diálogo constante entre la palabra y el gesto y, al mismo tiempo, aporta riqueza dramática y humor. La escenografía, las luces y el sonido cierran este mundo dual con una estética sutil, pero intensa. El diseño escénico se conjuga con la acción coreográfica para sumergir al espectador en un marco en el que el mundo administrativo y el mítico se funden con gracia y profundidad.