Esta performance, bailada por Sònia Gómez, es una danza performativa que dialoga con materias en crudo o poco modificadas. Es un diálogo entre el cuerpo de la bailarina y otros cuerpos orgánicos como el barro, la lana, el corcho, el vidrio, el látex natural, la seda, la madera, la piedra y las fibras vegetales (inicialmente). ELK es una investigación de propiedades energéticas y escénicas, una dramaturgia con materia visible e invisible para imaginar juntas espacios sanadores, creativos y útiles para la existencia.
Sònia Gómez es bailarina, performer y coreógrafa formada en Danza Contemporánea y Coreografía en el Institut del Teatre y la escuela P.A.R.T.S de Bruselas. Desde el año 2004 trabaja en proyectos que tienen como ejes temáticos la construcción identitaria, pero también el descubrimiento de ciertas imposturas sociales a través del arte y de las imposturas de arte a través del cuerpo y la performance. Ha actuado en todo el mundo y ha recibido diversos premios por sus creaciones.