Pieza para cinco performers, cinco computadoras y una plataforma de transmisión online donde «las mujeres se contemplan a sí mismas mientras son miradas». La obra explora la sobreexposición del cuerpo femenino en la era digital, la repetición y desgaste de la imagen en internet, así como la hiperconectividad de las redes sociales, y cuestiona la capitalización del cuerpo, el erotismo en la moda y la invisibilización de la mujer en el mercado inmaterial de datos. Capitán propone nuevas formas de mirar y ser mirado.
Candela Capitán se mueve entre lo popular y lo subcultural, el escenario y la moda, la performance y la danza. La creadora juega con la sexualidad femenina y el voyeurismo y pone en evidencia los lados oscuros de la vida con una mirada irónica y lúdica. Las nuevas tecnologías de la comunicación, las relaciones transfronterizas entre disciplinas artísticas y el impacto intergeneracional son algunas de sus preocupaciones, y sus propuestas investigan la activación y desactivación de los lazos sociales, poniendo el cuerpo en relación con otros cuerpos, objetos e imaginarios colectivos.