Antes de que Beethoven se atreviera a escribir una sola nota sinfónica, tuvo que “domesticar” las formas de Haydn y Mozart. Analizaremos cómo el piano es el cuaderno de bocetos en el que Beethoven se atreve a ser brusco y emocional por primera vez y cómo traslada esta energía a sus cuartetos (op. 18) y al Septimino ( Septeto en mi bemol mayor, op. 20 ) como banco de pruebas para la estructura, el drama y el contraste. Todo queda preparado para dar el salto al escenario público sinfónico.