Un grupo de jóvenes teatreros, nostálgicos y soñadores, decididos a romper con la lógica predominante del moderneo, el podrido star system y la desilusión colectiva, emprenden un propósito tan delirante como apasionado: volver a poner en escena La bella Helena, que los “francotiradores” del Teatre Lliure estrenaron en 1979. Tras destripar la condición millennial la pasada temporada, vuelve el humor descarado de las neovarietés de Miquel Mas Fiol con un espectáculo sobre la fuerza del trabajo colectivo y la compañía, poco fiable, de la nostalgia. Un acto de amor al oficio teatral, apartado de followers y flashes, y un reconocimiento del espíritu insurrecto que nos impulsa, obstinadamente, a seguir haciendo teatro.